
El concepto de salud mental puede ser socialmente construido y definido socialmente, es decir, diferentes profesiones, comunidades, sociedades y culturas tienen formas muy diferentes de concebir la naturaleza y las causas, determinar lo que es “una mente sana”, y decidir qué intervenciones son adecuadas. Por lo tanto, profesionales de diferentes orígenes culturales y religiosos, pueden tener experiencias que pueden afectar a la metodología aplicada durante el tratamiento.
La investigación ha demostrado que no hay estigma asociado a la enfermedad mental. En el Reino Unido, el Real Colegio de Psiquiatras organizó la campaña Changing Minds para ayudar a reducir el estigma.
Muchos profesionales de la salud mental están empezando a comprender la importancia de la competencia en la diversidad religiosa y la espiritualidad. La Asociación Americana de Psicología afirma explícitamente que la religión debe ser respetada.


