El primer paso en el tratamiento de la anorexia nerviosa es la restauración del estado nutricional del paciente, ya que la deshidratación, la inanición y los desequilibrios electrolíticos pueden conducir a complicaciones médicas serias y, en algunos casos, a la muerte.
La decisión de hospitalizar a la paciente debe basarse en su estado médico y en el grado de estructuración necesario para conseguir la cooperación de la paciente. En general, las pacientes anoréxicas con un peso inferior al 80% de lo que correspondería por altura y edad, requieren una hospitalización psiquiátrica que puede oscilar entre dos a seis meses.
Los programas de hospitalización psiquiátricas para este trastorno suelen utilizar una combinación de terapias conductuales, psicoterapia individual, educación y terapia familiar y, en algunos casos, medicación psicótropa.
El éxito del tratamiento radica en gran parte en la capacidad del equipo médico para mantener un trato firme y, a la vez, de apoyo del paciente, con frecuencia mediante una combinación de reforzadores positivos (elogios) y castigos (restricción del ejercicio y de la conducta de purga). No obstante, el programa necesita de cierta flexibilidad para individualizar el tratamiento y ajustarlo a las necesidades y habilidades cognitivas de la persona en cuestión.



