Las enfermedades cerebrovasculares que afectan al hipotálamo lo hacen sobre las arterias cerebrales posteriores, las basilares, y sus ramificaciones. Rara vez los infartos quedan limitados al hipocampo; lo normal es que afecten también a los lóbulos occipital y parietal. Por ello, es frecuente que los síntomas asociados a la enfermedad cerebrovascular de estas áreas afecten la visión o los sentidos. Las enfermedades cerebrovasculares que afectan al tálamo medio, especialmente en las porciones anteriores, suelen presentar trastornos amnésicos. Se ha descrito algunos casos de trastornos amnésicos provocados por ruptura de aneurisma en la arteria comunicante anterior, que produce un infarto en la arteria cerebral basal.
El proceso fisiopatológico por otra parte de la esclerosis múltiple provoca la formación de placas, aparentemente aleatoria, en el parénquima cerebral. Cuando aparecen placas en el lóbulo temporal o en regiones diencefálicas, es posible que aparezcan síntomas de deterioro mnésico. De hecho, la queja más frecuente de los pacientes con esclerosis múltiple es la alteración de la memoria, que se produce en el 40 a 60% de los casos. Normalmente, la memoria de dígitos se conserva normal, pero se observan desajustes en la recuperación de la información de recuerdo inmediato o lejano. El deterioro de la memoria puede afectar tanto al material verbal como al no verbal.



