En todas las edades, la dislexia es un diagnóstico clínico, el clínico busca determinar a través de la anamnesis, la observación y la evaluación psicométrica si hay: 1) dificultades inesperadas en la lectura (es decir, dificultades para la lectura que no son esperables para la capacidad cognitiva de la persona según la edad, inteligencia, nivel educativo o situación profesional. 2) problemas lingüísticos asociados al nivel de procesamiento fonológico.
No existe ninguna escala de puntuación que sea patognomónica de dislexia. El diagnóstico debe reflejar una síntesis completa de todos los datos clínicos disponibles.
La dislexia se distingue de otros trastornos que presentan predominantemente dificultades de lectura por la naturaleza única y circunstancia del déficit fonológico, sin afectar otras áreas lingüísticas o cognitivas.
Los antecedentes familiares, las observaciones del profesor en el aula y los test de lenguaje, lectura y deletreo representan una valoración esencial para el diagnóstico de dislexia en niños; se pueden adicionar pruebas adicionales de capacidad intelectual, atención, memoria, habilidades generales del lenguaje y matemáticas como parte de una evaluación más completa del funcionamiento cognitivo, lingüístico y académico.



