La demencia se define como un síndrome adquirido y persistente de deterioro de varias funciones mentales superiores producido por patología orgánica en un paciente sin alteraciones del nivel de conciencia y que le produce una incapacidad en la actividad social y laboral. La demencia cursa con pérdida de memoria asociada a otras alteraciones de la esfera mental (orientación temporospacial, lenguaje, personalidad, abstracción, etc.).
El estudio de las demencias tiene un interés creciente debido al aumento de las expectativas de vida, lo que está provocando un incremento de su prevalencia, muy variable según los diferentes estudios, y que se sitúa entre un 2-10% de los individuos mayores de 70 años. La incidencia para todas las edades es de 85,1/100.000/año. Constituyen el 4% de las consultas neurológicas visitadas por el médico de Atención Primaria, de las cuales sólo se derivan uno de cada 10, lo que da una idea de que probablemente sea una patología infravalorada. Es importante señalar que la demencia no constituye un proceso único, sino que bajo este concepto se agrupan numerosas entidades de diferente etiología y pronóstico, algunas de ellas curables.



