Dentro de las enfermedades que alteran el compartamiento humano existen determinadas situaciones especiales que necesitan de un enfoque, o de trato diferencial determinado. Aqui mencionaremos algunas de ellas:
1. Depresiones con ansiedad marcada: recomendamos amitriptilina o paroxetina (de igual posología y perfil que la fluoxetina, pero provoca menos inquietud e insomnio).
2. En pacientes geriátricos se tendrán en cuenta las siguientes recomendaciones: a) los ISRS son ventajosos (ausencia de efectos anticolinérgicos que pueden empeorar síntomas cognitivos) y, si se escogen, la duración del tratamiento será mayor, entre 9 y 12 meses; la sertralina tiene un buen perfil para pacientes polimedicados, y b) se será cauto en la utilización de otros psicofármacos (como benzodiacepinas), sobre todo si existe trastorno cognitivo. En tales casos puede ser adecuado utilizar como ansiolíticos los neurolépticos a dosis bajas.
3. Embarazo y lactancia. Todos los antidepresivos son excretados por la leche materna con efectos inciertos. La Academia Americana de Pediatría sólo avala como segura la clomipramina (AAP, 1994), pero en general se considera que no existe peligro, excepto para el litio. También se evitarán durante el embarazo, pero si resultan imprescindibles parecen ser seguros: maprotilina, fluoxetina, paroxetina y sertralina.
4. Depresiones con síntomas somáticos marcados, y depresión atípica (admitiendo como tal aquella que evoluciona con hipersomnia, hiperfagia, oscilaciones tímicas de un día a otro, junto a síntomas de ansiedad, somatizaciones y un temple más o menos hipocondríaco o histriónico). Si no se obtiene una respuesta adecuada a los antidepresivos mencionados antes, se procederá a su derivación al especialista para valorar el uso de IMAO.
5. Depresiones con ideación depresiva marcada: se recomienda una estrategia psicoterapéutica dirigida a remodelar el estilo de


