Algunos investigadores de la antropología médica diferencian las siguientes condiciones: la enfermedad, tener una enfermedad, sentirse enfermo, ser reconocido como enfermo.
Es necesario considerar los aspectos psicológicos, sociales y culturales para reconocer cómo se experimenta la enfermedad, cómo se relata, cómo se expresa y cómo afecta al individuo y a su familia. Estos factores también son cruciales para determinar cuándo una persona se ve o es vista por otros como enferma; cuándo ingresa al sistema de salud y cuando se convierte en paciente. De este modo, se pasa de una medicina centrada en la enfermedad a una medicina centrada en el paciente y su particular forma de vida, el contexto familiar y social.
Diversas investigaciones han documentado cómo las condiciones de vida y el vivir constituyen variables significativas que modifican el momento de aparición y el curso de las enfermedades. Por ejemplo, en períodos de duelo o en aniversarios traumáticos, el agravamiento de enfermedades autoinmunes, el mayor deterioro de la salud en viudos o personas sin soporte social, la depresión del sistema inmunológico en situaciones de estrés, etc. Lo que se espera es el desarrollo de modelos de pensar la salud que incluyan la complejidad. Para lograr un diagnóstico acertado es necesario que el médico cuente no sólo con tecnología sofisticada, sino con conocimientos científicos sobre comunicación humana y lenguaje, instrumento con el cual se construye la realidad entre médico y enfermo. Es bien conocido que los pacientes hablan según quién los escuche, por lo cual es necesario que el médico se forme como un experto entrevistador, para lo cual tendrá que descentrarse de la enfermedad y centrarse en la persona enferma.



