La violencia interpersonal y comunitaria, los malos tratos físicos y la violencia doméstica determinan unas tasas importantes de lesiones y muerte en sectores de edad, sexo y raza concretos de la población.
Estos fenómenos afectan de una forma desproporcionada a los jóvenes y las poblaciones minoritarias. El comportamiento se introduce en la cultura juvenil, bien a través de los medios de comunicación o de las experiencias personales en el ámbito familiar, comunitario o escolar.
Los Centers of Disease and Prevention han aceptado con fines de investigación y control la definición de lesión violenta como “la amenaza o el uso real de la violencia física contra una persona o grupo que ocasiona o puede causar lesiones o muerte”.
Los jóvenes ejercen la violencia, son víctimas de ella o la observan, y esto tiene una influencia variable en intensidad sobre el individuo. Los actos violentos pueden generar o ser consecuencia de trastornos mentales, los pediatras tienen el reto de detectar estos trastornos y aconsejar o remitir a los adolescentes con problemas mentales graves a los especialistas en salud mental correspondientes.
Con una buena intervención n este tema por parte de un equipo multidisciplinario para prevenir l violencia se puede comenzar a visualizar una solución a este verdadero problema social.
