La adolescencia se convierte en una etapa de apertura a la sexualidad. La tendencia a una conducta sexualmente activa es creciente, con un mayor acceso a las relaciones sexuales completas, y al aumento del número de compañeros sexuales. Sin embargo, se observan ciertos riesgos:
1. El inicio de las relaciones sexuales es cada vez más temprano, reduciéndose en España la edad de inicio de los 19-22 años en anteriores décadas, a los 16-18 años en que se encuentra actualmente.
2. La inexperiencia propia de la edad y la falta de información, conllevan la posibilidad de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. En España, el porcentaje de nacimientos en madres adolescentes se ha situado en el 6-6,5%, destacando el mayor riesgo obstétrico y perinatal que supone la gestación en estas edades. Otro dato añadido es la ausencia de pareja estable entre las madres adolescentes (25-40% en los estudios españoles), en contraste con el 5-10% de madres adultas sin pareja. Existe todavía una escasa utilización de métodos anticonceptivos en algunos colectivos de jóvenes, donde hasta un 30-75% de los jóvenes que tienen relaciones sexuales completas no usan ningún método anticonceptivo. En quienes sí lo utilizan, el preservativo es el de elección.
3. La falta de información puede contribuir a la vivencia negativa de las primeras relaciones sexuales coitales, y al inicio de conflictos de carácter generacional.
Las conductas de juego sexual no coital como besos, caricias, besos corporales, técnicas de petting o frotamiento y tocamientos predominan (80%) sobre las relaciones coitales (15-35%). La actividad masturbatoria es muy frecuente en uno y otro sexo (con predominio en los hombres), iniciándose en los 13 y 15 años en hombres y mujeres, respectivamente.



